Algunas veces quisiera desaparecer y volverme a encontrar con esas palabras que rondaron por mi cabeza, tal vez diría: - “Que patética fui al pensar que la vida es un sinfín de acontecimientos desafortunados, pero bueno, creo que eso no ha cambiado así que sigo siendo la misma persona, patética.”
Y es que me he encontrado con algunas notas, escritos y hasta actitudes de hace algunos años que corroboran el hecho de que solo quiero desaparecer, desaparecer de tanta mierda y desesperación. Tal vez usted, buen lector (si existe la posibilidad de que se encuentre con esta nota sin sentido, llena de odio e infortunio) tal vez en algún momento se le ha pasado por la cabeza desaparecer, largarse sin rumbo fijo, perderse hasta de si mismo para poder olvidar, olvidar lo malo, olvidar a esa masa de mentiras e hipocresía que se dice llamar gente (amigos, familia, compañeros, conglomeración fatal de personas que ha diario se levantan para buscar algo que nunca encontraran, en fin, humanos que pretenden utilizar la razón y actuar bajo cordura) o hasta olvidar la vida misma.
No escribo esta nota bajo los impulsos de la tristeza o de la rabia, simplemente la escribo en un momento de mi vida en el cual independientemente de la supuesta reducida temporalidad a la que estoy atada, no me siento con las ganas suficientes para seguir navegando el barco de la vida, simplemente me hallo en un leve naufragio que me impide ver las aproximaciones o las supuestas posibilidades a las que una persona de 20 años estaría enfrentada a vivir. Pero en fin puede que la única solución sensata o a la que la mayoría de personas estaría determinada a realizar es a desaparecer de sus propios pensamientos… tal vez esa sea la “solución”.