miércoles, 30 de septiembre de 2015

Levitar


Salgo un momento al balcón, me siento e intento prender uno de esos cigarros que suelen acompañar mis días y mis noches. Me detengo un momento a seguir el humo que sube de manera volátil, de manera libre, de manera caótica solo para poder fijar mi mirada finalmente a ese oscuro cielo... aquel cielo que evade las situaciones adversas a las que suelen ocurrir acá en la tierra.
Esa manera de evadir me inspira tal vez, solo tal vez a olvidarme de sucesos contrarios a mi parecer, puesto que mi mente quiere vivir demasiadas cosas pero la realidad hace que suceda lo opuesto. No se si yo quisiera ser como ese oscuro cielo, que se expande lenta o rápidamente frente a mis ojos y que sigue su curso sin importarle , como lo dije ya hace un rato, lo que abajo de él ocurra. Que maravilloso seria poder levitar y volar libremente hasta donde ese oscuro cielo me lo permita, hasta donde el oxigeno se escape de mi cuerpo y finalice por completo.
Tal vez solo sean pequeños sueños que se cruzan por mi cabeza inestable e indecisa, sueños que con el paso del tiempo transmutan y se trasforman en leves recuerdos, de sueños con los ojos abiertos que de una otra forma me hacen sentir o pensar que aun vale la pena que este corazón maltrecho siga su curso, que ese corazón siga su ritmo, su palpito... un fuerte y rotundo TIC TAC.

domingo, 28 de junio de 2015

Punto muerto del pensar.


Existe un punto muerto dentro de toda esta situación: ella lo quiere de verdad pero no sabe si sus sentimientos sean mas fuertes que la realidad que la agobia porque no quiere desgastar su vida pensando en la dualidad de tenerle o de perderle. Ese punto muerto en el que el otro debería complementarle ,satisfacerle o tal vez llenarle pero donde la situación es totalmente distinta puesto que su falta de estabilidad la lleva a la total negación; que triste es pensar que su felicidad depende de otro que tal vez tenga los mismos vacíos que ella , o tal vez es mas triste aun quererle sin saber si el también lo hace.


Existe un punto muerto dentro de toda esta situación: toda su vida se preguntara que hay en realidad después de esta, es decir en el preciso instante en que su mente, su cuerpo y su alma exploten por completo sin dejar ningún rastro en esta senda de naturaleza, en este bache de átomos en constante devenir, pero precisamente ese pensar le carcome el interior porque destruye su vida sin saber por algo tan certero que ha intentado buscar día y noche, dejando atrás su vida como tal porque solo la duda del existir le impide vivir. Oh! Que vida tan nihilista sin la contemplación de un dios, pero que vida tan contradictoria con la contemplación de este… Mejor hubiera sido no haber nacido, porque nadie nunca lo escogió ni nació con una explicación certera en la cabeza de saber como afrontar una serie de sucesos de los que únicamente puede contemplar el pasado y el presente, porque si hablamos del futuro la pregunta de la existencia se tornaría aun mas complicada. Por todas estas, es un punto muerto, mejor no matarse la cabeza descifrando una serie de infortunios, mejor vivir como aquellos que nacen, crecen, se reproducen (si lo logran hacer) y finalmente llegan al susodicho punto muerto, mejor ser de esos que viven por vivir, total nunca lo escogieron.

Yo prefiero

Yo prefiero decir que mis palabras van dirigidas para el viento, ese que no se queja ni se ve, solo se siente y hasta a veces se escucha de manera tan sutil que hasta podría imaginar que se encuentra alagado por esa formación de letras que conjuran emociones a partir de mis desdichado ser.

Yo prefiero pensar que usted a diferencia del viento no pudiera llegar a sentir algo por esta lectura, que algo en sus fibras no se moviera o que incluso no lograra llegar hasta la parte central de su existir, porque si llegara a pensar lo contrario estaría sumergida en un mar de ilusiones y hasta pueda que en un punto lograra ahogarme entre sueños e  incertidumbres.


Yo prefiero sentir que no lo quiero, yo prefiero sentir que no lo siento y si en algún punto cruzo su mirada con la mía prefiero no sentir que sentí algo, porque aunque usted no lo crea prefiero que no crea que sienta que lo quiero.