Existe un punto muerto dentro de toda esta situación: ella lo quiere de verdad pero no sabe si sus sentimientos sean mas fuertes que la realidad que la agobia porque no quiere desgastar su vida pensando en la dualidad de tenerle o de perderle. Ese punto muerto en el que el otro debería complementarle ,satisfacerle o tal vez llenarle pero donde la situación es totalmente distinta puesto que su falta de estabilidad la lleva a la total negación; que triste es pensar que su felicidad depende de otro que tal vez tenga los mismos vacíos que ella , o tal vez es mas triste aun quererle sin saber si el también lo hace.
Existe un punto muerto dentro de toda esta situación: toda su vida se preguntara que hay en realidad después de esta, es decir en el preciso instante en que su mente, su cuerpo y su alma exploten por completo sin dejar ningún rastro en esta senda de naturaleza, en este bache de átomos en constante devenir, pero precisamente ese pensar le carcome el interior porque destruye su vida sin saber por algo tan certero que ha intentado buscar día y noche, dejando atrás su vida como tal porque solo la duda del existir le impide vivir. Oh! Que vida tan nihilista sin la contemplación de un dios, pero que vida tan contradictoria con la contemplación de este… Mejor hubiera sido no haber nacido, porque nadie nunca lo escogió ni nació con una explicación certera en la cabeza de saber como afrontar una serie de sucesos de los que únicamente puede contemplar el pasado y el presente, porque si hablamos del futuro la pregunta de la existencia se tornaría aun mas complicada. Por todas estas, es un punto muerto, mejor no matarse la cabeza descifrando una serie de infortunios, mejor vivir como aquellos que nacen, crecen, se reproducen (si lo logran hacer) y finalmente llegan al susodicho punto muerto, mejor ser de esos que viven por vivir, total nunca lo escogieron.
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